AVENTADORA.

El pasado sábado, 25 de noviembre, viajamos hasta la localidad leonesa de Villasinta de Torío para recoger una aventadora y un trillo, donados al MIHACALE por la viuda de Felipe Robles Ordóñez y su hija Gloria Robles.

En la imágen podéis ver la preciosa aventadora que se encuentra en un excelente estado de conservación.

Fue construida a mediados del siglo XX en la desaparecida fábrica de maquinas de la cercana localidad de Villanueva del Campo (Zamora).

Se trata de un apero agrícola muy común en nuestros pueblos durante el pasado siglo y que servía para reducir el trabajo de separación del grano de la mies.

Su funcionamiento era bien sencillo: agitar y soplar el cereal gracias a las grandes aspas que tenía en su interior y a una serie de cribas dispuestas en distintos niveles que se movían de izquierda a derecha y de derecha a izquierda gracias al vaivén de una biela. Con ello se lograba depurar la mies de cualquier tipo de desechos, como piedrecitas, trozos de paja, polvo, semillas de gramíneas y malas hierbas.

Hasta la aparición de la maquinaria agrícola, la labranza, la siega, la trilla y la separación del grano suponían un enorme esfuerzo e implicaban una gran cantidad de mano de obra.

A pesar de su introducción a principios del Siglo XX, no fue hasta mediados de los años 50 cuando se generalizaron las aventadoras en las explotaciones agrarias españolas, imponiéndose en gran número hasta la llegada de las cosechadoras.

El principio del fin de estas preciosas máquinas vino motivado por la aparición, como decimos, de las cosechadoras, mucho más completas, complejas y eficaces, a partir de los años 80 y 90 del siglo XX.

Ya estamos trabajando para que podáis disfrutar de ella lo antes posible.